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ENFERMEDADES DEL NERVIO ÓPTICO

Neuropatia Óptica Isquémica Anterior

 La neuropatía óptica isquémica anterior (NOIA) es una alteración isquémica de la cabeza del nervio óptico. Es caracterizada por pierda de visión unilateral y dolor, que se desarrolla en un periodo de horas o días. Está en general presente un defecto pupilar aferente relativo, a menos que haya una neuropatía óptica bilateral y un defecto en el campo visual que normalmente es altitudinal o arqueado.

Se debe hacer la distinción entre dos cuadros clínicos que tienen terapéuticas diferentes y implicaciones en el pronóstico: la neuropatía óptica isquémica anterior arterítica (NOIAA) y la neuropatía óptica isquémica no arterítica (NOIAN).

La NOIAN...

 La neuropatía óptica isquémica anterior (NOIA) es una alteración isquémica de la cabeza del nervio óptico. Es caracterizada por pierda de visión unilateral y dolor, que se desarrolla en un periodo de horas o días. Está en general presente un defecto pupilar aferente relativo, a menos que haya una neuropatía óptica bilateral y un defecto en el campo visual que normalmente es altitudinal o arqueado.

Se debe hacer la distinción entre dos cuadros clínicos que tienen terapéuticas diferentes y implicaciones en el pronóstico: la neuropatía óptica isquémica anterior arterítica (NOIAA) y la neuropatía óptica isquémica no arterítica (NOIAN).

La NOIAN representa 5% de los casos de NOIA. Es una situación grave con oclusión de arterias ciliares cortas posteriores por un proceso inflamatorio. El diagnóstico se hace cerca de los 70 años de edad.

Una buena historia clínica es fundamental en este grupo de pacientes. La NOIAN es frecuentemente acompañada por malestar, anorexia y pierda de peso, fiebre, dolores articulares y musculares. Los pacientes pueden presentar cefaleas y una hipersensibilidad del cuero cabelludo en el territorio de la arteria temporal. El síntoma especifico más común la claudicación de la mandíbula. El síndrome de polimialgia reumática es frecuentemente asociado a NOIA. La agudeza visual se ve seriamente comprometida, siendo < 20/200 en 60% de los pacientes.

El examen de fondo revela un edema de disco óptico, pálido y puede presentar manchas algodonosas. La isquemia de coroides es frecuente y se manifiesta con palidez peripapilar y edema y en la angiografía con fluoresceína por un retraso de perfusión. Los niveles de proteína C reactiva y de la velocidad de sedimentación de los eritrocitos  son en general elevados.

El diagnóstico puede ser confirmado por una biopsia de la arteria temporal que muestra destrucción inflamatoria de la junción media-intima, con o sin células gigantes. Una biopsia positiva confirma el diagnóstico per se es negativa el diagnóstico no es excluido.

Cuando hay una fuerte sospecha clínica, el tratamiento debe ser iniciado lo más brevemente posible con una dosis alta de corticoesteroides.

El tratamiento temprano no mejora la visión del ojo afectado pero evita complicaciones sistémicas y preserva el ojo contralateral (implicado en 95% de los casos, en días o semanas sin tratamiento).

La NOIAN es más frecuente y corresponde a 90-95% de casos de NOIA. El diagnóstico es hecho cerca de los 60 años de edad. La pérdida de visión es menos grave do que en NOIA, con 60% de pacientes presentando agudeza visual > 20/200. Los pacientes se quejan frecuentemente de pérdida de visión  al despertar. El examen de fondo muestra un edema de disco óptico, difuso o sectorial, pálido o hiperémico. La observación del ojo adelfo muestra un disco óptico pequeño que en general se vuelve atrófica tras 4-8 semanas. La angiografía con fluoresceína muestra un retraso en la perfusión en cerca de 75% de los casos. Los factores de riesgo para la NOIAN incluyen la hipertensión arterial, diabetes mellitus, tabaquismo y dislipidemias.

No hay tratamiento probado para la NOIAN o para la profilaxis del otro ojo.

 

 

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